Empezar de nuevo no es fácil, especialmente cuando el mundo parece pensar que ya tu tiempo pasó. Pero para Liliana Martínez Sánchez de San Luis Potosí, el cambio se convirtió en un nuevo comienzo. Después de regresar a México a los 50 años y enfrentar el desempleo, descubrió que el movimiento, tanto literal como emocional, podría ayudarla a recuperar el rumbo de su vida.

      Empezar de nuevo a los 50 da miedo. Pero no moverse es aún más aterrador.

      Soy Liliana Martínez Sánchez. Nací en Guadalajara, crecí en Ciudad Victoria y ahora vivo en San Luis Potosí. Estoy orgullosa de ser conductora de inDrive, algo que nunca imaginé que diría.

Regreso a México

      Durante casi 20 años, viví en Toronto. Luego, hace cinco años, decidí regresar a México. Mi familia me trajo de vuelta. Pero pronto aprendí que, después de los 40, encontrar trabajo no es fácil — y a los 51 nadie quería contratarme. Fue abrumador. No sabía qué hacer ni cómo ganarme la vida. Me sentía perdida y deprimida, convencida de que no lo lograría. Y entonces, inDrive llegó a rescatarme.

      Todo empezó con mi hija. Ella me dijo: “Mamá, tienes la personalidad para esto.” No le creí al principio. Pero luego me contó cómo el esposo de su amiga mantenía a una familia de siete personas conduciendo con inDrive, y pensé, si él puede hacerlo, yo también.

    Todo gira en torno a los pasajeros

      Ahora, cinco años después, he conocido a pasajeros increíbles: personas que se han convertido en clientes e incluso amigos. Algunos me llaman “Tía”, otros “Lila”, y algunos solo “Mamá”. Muchos entran a mi auto no solo por un viaje, sino para recibir un poco de ánimo, una palabra amable o un consejo.

      Este trabajo requiere empatía y paciencia. Pero la recompensa es enorme. Cada vez que reviso la aplicación y veo buenas reseñas, sé que estoy haciendo algo bien.

      Lo que más amo es la libertad

      Elijo mis viajes, mis rutas y mis pasajeros. Decido por qué zonas conduzco. Nadie me obliga a aceptar nada — esa es mi decisión. Esa es mi seguridad. Esa es libertad.

     Si eres una mujer que está pensando en intentar esto, mi consejo es simple: hazlo. No es un riesgo, es una oportunidad. Una oportunidad para la independencia financiera, para la libertad y el control de tu tiempo. Para la autoestima.

      A los 56 años, me despierto cada día y pienso: todavía lo tengo. Nunca me rindo. Me muevo, pienso, actúo. Y cuando digo “puedo hacerlo”, es porque he aprendido que el movimiento es vida, e inDrive me ayudó a encontrarlo de nuevo.